La crisis que atraviesa el sistema de salud privado se profundiza y comienza a encender alarmas en Río Cuarto. Prestadores advierten que el desfinanciamiento acumulado, la falta de actualización de los aranceles de PAMI y el nuevo esquema de contratación impulsado por la obra social nacional ponen en serio riesgo la continuidad de varias clínicas y sanatorios de la ciudad.
Según manifestaron referentes del sector, la situación económica se agravó durante los últimos dos años y medio debido a que los incrementos otorgados por PAMI quedaron muy por debajo de la inflación en salud.
A esto se suma el aumento de costos en insumos, medicamentos, salarios y honorarios médicos, especialmente los correspondientes al servicio de anestesia, que las instituciones deben afrontar directamente.
Los prestadores también cuestionan que continúen aplicándose débitos sobre prestaciones realizadas meses atrás, una situación que deteriora aún más la situación financiera de los establecimientos.
Río Cuarto, en estado de alerta
En Río Cuarto, más de una institución sanitaria atraviesa una situación económica crítica. Incluso, aunque ninguna autoridad lo confirmó oficialmente, en el sector reconocen que algunos establecimientos ya analizan la posibilidad de cerrar sus puertas si no se modifica el actual esquema de financiamiento.
La preocupación no solo alcanza a las empresas prestadoras, sino también a los profesionales de la salud y a los miles de afiliados de PAMI que dependen de estos centros para acceder a consultas, estudios, cirugías e internaciones.
El nuevo sistema de pago
Otro de los puntos que genera mayor inquietud es el cambio del modelo de contratación que PAMI comenzará a aplicar entre junio y julio.
Hasta ahora, las clínicas cobraban por cada prestación efectivamente realizada. Con el nuevo esquema, recibirán un monto fijo previamente establecido, independientemente del volumen de atención brindado.
