La lechería argentina atraviesa uno de sus mejores momentos en materia de volúmenes. Según estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) y un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la producción nacional acumulada entre enero y abril de 2026 alcanzó los 3.500 millones de litros, marcando un récord para el período en la serie comparable que inicia en 2015. Este guarismo supera en 9,3% el promedio de la última década y refleja una productividad diaria por tambo de 3.287 litros, un 27% superior al promedio de los últimos cinco años.
Córdoba se posiciona como la principal provincia lechera del país. Sus cuatro cuencas relevadas aportaron cerca de 1.000 millones de litros en el cuatrimestre, con un promedio de 3.666 litros diarios por establecimiento, por encima de la media nacional. Santa Fe y Buenos Aires completan el podio, concentrando junto a Córdoba el 83% de los 8.813 tambos registrados a nivel nacional y cerca del 90% del rodeo lechero (más de tres millones de cabezas).
Esta performance se explica por una combinación de factores: mejoras en la productividad (con mayor peso de tambos de gran escala que ya explican casi el 30% de la producción nacional, frente al 5% de 2010), condiciones climáticas favorables y una tendencia a la tecnificación y concentración productiva que viene consolidándose en la región pampeana.
Exportaciones en alza y tensiones internas
El récord productivo se acompaña de un fuerte impulso exportador. En el primer cuatrimestre se colocaron al exterior alrededor de 130.000 toneladas de productos lácteos, generando 455 millones de dólares, el mejor registro desde 2014. Brasil se consolida como principal destino, mientras que el sector busca abrir nuevos mercados en un contexto global de oferta en expansión.
Sin embargo, no todo es positivo. Diversos informes (incluyendo del IERAL y OCLA) destacan que el aumento de volúmenes no se traduce necesariamente en mejor rentabilidad para el eslabón primario. Los productores enfrentan costos elevados, precios que no acompañan plenamente y un consumo interno que muestra debilidad (con caídas cercanas al 5% en algunos segmentos). Esto genera una paradoja: tambos más eficientes y mayor producción conviven con endeudamiento récord y presión sobre las industrias, algunas de las cuales han enfrentado situaciones críticas como quiebras o reestructuraciones.
Pequeños productores, en riesgo
En Córdoba, el sector lácteo representa un pilar clave de la economía regional, especialmente en el sudeste y centro provincial, donde genera empleo directo e indirecto y dinamiza cadenas de valor asociadas (insumos, logística, procesamiento). La fuerte presencia de cooperativas y mutuales en el rubro —justamente en un momento en que la provincia avanza con su Primer Censo Provincial— ofrece una oportunidad para canalizar parte de este crecimiento hacia modelos más inclusivos y distribuidos.
Desde una perspectiva analítica, el récord evidencia la resiliencia y capacidad de adaptación del tambo cordobés, pero también alerta sobre riesgos de concentración. La tendencia a tambos más grandes y eficientes es positiva en términos de competitividad internacional, pero puede dejar atrás a productores familiares de menor escala si no se acompañan con políticas de acceso a tecnología, financiamiento y seguros. En el marco de la economía social, el cooperativismo lácteo podría jugar un rol amortiguador y de valor agregado (quesos, yogures, productos diferenciados).
Hacia fin de año, estimaciones privadas y del OCLA proyectan una producción nacional cercana a los 12 millones de toneladas, con Córdoba manteniendo su liderazgo. El desafío será convertir este volumen en valor: bajar el “costo argentino”, mejorar la logística y diversificar exportaciones para evitar saturación del mercado interno. Eventos como Todo Láctea 2026, realizada en San Francisco, refuerzan la innovación y el intercambio necesario para el sector.
Fuente:comercioyjusticia
