Las pequeñas y medianas empresas industriales atravesaron un nuevo trimestre negativo, con una caída interanual del 11% en la producción y una reducción del 4,5% en el empleo durante el segundo trimestre de 2026.
Los datos surgen de la Encuesta Coyuntural del Observatorio PyME, elaborada sobre un panel representativo de 400 empresas industriales de todo el país. El impacto fue más fuerte entre las empresas pequeñas que entre las medianas.
El informe refleja que la actividad industrial todavía se encuentra lejos de recuperar un nivel que permita sostener la producción y el empleo. Sin embargo, aparecen algunas señales de mejora en las expectativas empresariales.
La actividad continúa en terreno contractivo
El Índice Anticipatorio del Ciclo de Actividad PyME (PMI-PyME) alcanzó los 44,3 puntos, por debajo de los 50 puntos que marcan el límite entre expansión y contracción.
Aunque el indicador mejoró 10,3 puntos respecto del primer trimestre, el Observatorio PyME advierte que parte de ese incremento responde a factores estacionales. Además, quedó 0,7 puntos por debajo del nivel registrado un año atrás.
Los principales componentes continúan mostrando debilidad: la cartera de pedidos se ubicó en 42,6 puntos, mientras que el stock de insumos alcanzó 39,4 puntos.
Menos producción y menos empleo
La menor actividad también impactó directamente sobre el mercado laboral. Las PyMEs industriales redujeron 4,5% la cantidad de trabajadores en términos interanuales, con una mayor incidencia en las empresas pequeñas.
El dato refleja las dificultades que atraviesa el sector para sostener sus niveles de producción y, al mismo tiempo, recuperar capacidad de contratación.
Mejora el optimismo, pero no la inversión
El Índice de Confianza Empresarial PyME (ICE-PyME) alcanzó los 43 puntos, con una mejora de 2,7 puntos frente al primer trimestre, aunque todavía permanece por debajo del umbral de 50.
La principal señal positiva aparece en las expectativas: alcanzaron 52,1 puntos, superando el nivel que marca una perspectiva favorable para los próximos meses.
Sin embargo, las condiciones actuales permanecen muy debilitadas, con 32,2 puntos, mientras que la disposición a invertir cayó a 34,6 puntos.
De esta manera, el informe muestra una contradicción: las empresas comienzan a mirar el futuro con mayor optimismo, pero todavía no traducen esa expectativa en inversiones concretas.
El desafío para los próximos meses será determinar si esa mejora en las expectativas puede transformarse en más pedidos, producción, inversión y empleo, variables que todavía permanecen en niveles contractivos.
