El mercado de la carne vacuna atraviesa un fuerte cambio en la Argentina. Mientras las exportaciones hacia Estados Unidos se multiplicaron por cuatro en los últimos meses, el consumo interno continúa en retroceso y alcanzó su nivel más bajo de las últimas dos décadas.
Según datos difundidos por la Cámara de Matarifes y Abastecedores de la República Argentina, el consumo de carne vacuna cayó un 6,1% interanual en mayo, impulsado por la pérdida del poder adquisitivo, el aumento de los precios y el cambio en los hábitos alimenticios de los argentinos.
El presidente de la entidad, Ariel Morales Antón, explicó que muchas familias comenzaron a reemplazar la carne vacuna por pollo y cerdo, productos que hoy presentan precios más accesibles.
Exportaciones en crecimiento
En contrapartida, las exportaciones de carne hacia Estados Unidos registraron un fuerte crecimiento, favorecidas por la demanda internacional y por los mejores precios que ofrece ese mercado.
Desde el sector aclararon que las ventas al exterior no afectan directamente el abastecimiento interno, ya que se exportan categorías de hacienda diferentes a las que habitualmente consume el mercado argentino.
«Las exportaciones no consumen el stock destinado al mercado interno. Son novillos más pesados, mientras que el consumidor argentino prefiere animales más livianos», explicó Morales Antón.
Además, destacó que la apertura de nuevos mercados genera ingreso de divisas y fortalece la presencia de la carne argentina en el comercio internacional.
Menor stock y precios elevados
Uno de los principales problemas que enfrenta la actividad es la caída del stock ganadero.
Actualmente, Argentina cuenta con 51 millones de cabezas de ganado, muy por debajo de los 60 millones registrados en 2006. Según el titular de la Cámara de Matarifes, el país debería alcanzar entre 70 y 75 millones de cabezas para recuperar un equilibrio entre oferta y demanda.
La menor disponibilidad de hacienda, sumada a una elevada carga impositiva —que representa cerca del 30% del precio final de la carne— y otros costos de producción, continúan presionando sobre los valores en las carnicerías.
Recuperación gradual
Si bien el sector observa una mayor cantidad de animales en los feedlots, con más de dos millones de cabezas en engorde, consideran que la recuperación de la oferta llevará tiempo.
Los referentes de la actividad sostienen que la normalización del mercado dependerá tanto de la recomposición del stock ganadero como de una mejora del poder adquisitivo de la población, ya que el consumo interno continúa condicionado por la pérdida de ingresos de las familias.
Para la cadena cárnica, el desafío será encontrar un equilibrio entre el crecimiento de las exportaciones, la recuperación del mercado interno y la rentabilidad de los productores, sin resignar el acceso de los consumidores a uno de los alimentos más representativos de la mesa de los argentinos.
