La empresa de galletitas Tía Maruca anunció el cierre definitivo de su planta ubicada en Albardón, provincia de San Juan, poniendo fin a dos décadas de actividad en ese establecimiento como consecuencia de la fuerte caída del consumo y el incremento de los costos de producción.
La compañía, fundada en 1998 como un emprendimiento familiar dedicado a la elaboración de galletitas de estilo artesanal, había consolidado su crecimiento en 2017 con la adquisición de la planta de Dilexis, desde donde amplió su producción y logró expandir su presencia en todo el país, además de comenzar a exportar a mercados de la región.
Sin embargo, el deterioro del consumo masivo terminó afectando seriamente la actividad. Según trascendió, a comienzos de 2026 la fábrica trabajaba apenas al 52% de su capacidad instalada, situación que incrementó los costos por unidad producida y redujo su competitividad frente a otras marcas y fabricantes.
La decisión tendrá un fuerte impacto laboral. Decenas de trabajadores recibieron telegramas de despido, lo que generó protestas en las puertas de la planta y el inicio de un conflicto gremial. Los empleados denunciaron que las primeras propuestas de indemnización no se ajustan a lo establecido por la legislación laboral vigente.
El cierre también repercutirá en la economía de Albardón, ya que la fábrica representaba una importante fuente de empleo directo e indirecto y sostenía la actividad de proveedores y comercios de la zona.
La situación de Tía Maruca se suma a las dificultades que atraviesan distintas industrias alimenticias del país, en un contexto marcado por la retracción del consumo y el aumento de los costos operativos.
