Marcelo Caula, del Centro de Industriales Panaderos de la Provincia de Córdoba, señaló que el pan francés y el mignón mantienen sus niveles de venta, aunque con menores márgenes. Advirtió por el fuerte aumento de las tarifas y expresó preocupación por el escenario de los próximos meses.
La industria panadera de Córdoba atraviesa un escenario de fuerte presión sobre los costos y caída del consumo, especialmente en aquellos productos que no son considerados de primera necesidad.
Así lo explicó Marcelo Caula, integrante del Centro de Industriales Panaderos de la Provincia de Córdoba, quien señaló que las ventas de criollos, facturas y especialidades registran una caída promedio del 50%.
Según explicó, el comportamiento es diferente en el caso del pan francés y el pan mignón, cuya comercialización se mantiene, aunque con menores márgenes de rentabilidad debido a que los incrementos de costos no pueden trasladarse completamente a los precios.
Fuerte impacto de las tarifas
Caula ubicó entre las principales dificultades del sector el fuerte incremento de los costos fijos, particularmente las tarifas de gas y electricidad.
En ese sentido, sostuvo que el gas acumuló durante los últimos dos años un aumento del 1.500%, una suba que, según planteó, resulta prácticamente imposible trasladar en su totalidad al precio final de los productos.
A esto se suman los aumentos de alquileres y otros servicios, que también impactan sobre la estructura de costos de los establecimientos.
El dirigente explicó que las panaderías quedan así atrapadas entre costos que no dejan de crecer y un consumidor que tiene cada vez menos margen para comprar productos que no son esenciales.
Preocupación por el verano
Aunque Caula señaló que el sector atraviesa actualmente una temporada alta, la principal preocupación está puesta en los próximos meses.
El representante de los industriales panaderos indicó que desde el sector ya están manteniendo conversaciones con asociados de distintas regiones de la provincia para anticiparse al escenario que pueda presentarse durante el verano.
La advertencia apunta a que, si se mantiene el actual escenario económico, las perspectivas para las ventas de las panaderías durante los meses de verano podrían no ser alentadoras.
“Los meses que se van a venir” generan preocupación, especialmente por la posibilidad de que continúe la pérdida de poder adquisitivo y se profundice la caída en la compra de productos como facturas, criollos y especialidades.
Mientras tanto, el sector continúa buscando sostener el precio de los productos básicos y preservar la actividad, aun con márgenes cada vez más reducidos.
El diagnóstico de Caula refleja una situación que combina aumento de tarifas, alquileres y servicios, menor capacidad de traslado de costos y una fuerte retracción en determinados productos, mientras las panaderías se preparan para afrontar los meses de mayor incertidumbre.
