La cantidad de personas que buscan ayuda para afrontar sus deudas se multiplicó en el último año. En la Defensoría del Pueblo advierten sobre el fuerte crecimiento de la morosidad, las dificultades para refinanciar y el impacto de los intereses sobre las familias.
La morosidad registra un marcado crecimiento en Río Cuarto y se convirtió en uno de los principales motivos de consulta ante la Defensoría del Pueblo. En lo que va de 2026, el organismo ya recibió más de 180 casos vinculados con personas que no pueden afrontar sus deudas, una cifra que contrasta con los aproximadamente 50 casos registrados durante el año pasado.
El dato evidencia un crecimiento significativo de las dificultades que atraviesan los vecinos para cumplir con sus obligaciones financieras, en un contexto donde muchas familias recurren al crédito para cubrir gastos cotidianos y necesidades básicas.
El defensor del Pueblo de Río Cuarto, Daniel Frangie, explicó que el problema no se limita a la imposibilidad de pagar una deuda, sino que también aparece al momento de intentar refinanciarla. Según detalló, el monto total adeudado en los casos atendidos ronda los 370 millones de pesos, mientras que las propuestas de refinanciación superan ampliamente los 700 millones.
La diferencia está relacionada principalmente con los intereses y las condiciones de los planes de pago. Desde la Defensoría advierten que, en numerosos casos, las cuotas terminan quedando muy por encima de la capacidad económica de las personas endeudadas, lo que genera un círculo difícil de romper.
Deudas para cubrir necesidades básicas
Uno de los aspectos que más preocupa es el origen de buena parte de las deudas. De acuerdo con Frangie, la mayoría de las personas que llegan a la Defensoría utilizó el crédito para afrontar alimentos, medicamentos y servicios, y no para consumos considerados prescindibles.
“Todos los vecinos que se acercan vienen con la intención de pagar o de poder refinanciar la deuda”, señaló el funcionario, al remarcar que el problema central aparece cuando las condiciones financieras hacen imposible cumplir con los compromisos asumidos.
Las tasas aplicadas y el crecimiento de los intereses pueden convertir una deuda originalmente manejable en una obligación que se aleja cada vez más de los ingresos de la familia.
Tarjetas y billeteras virtuales, en la mira
Frangie señaló que la situación presenta diferencias según el tipo de entidad. Mientras que los bancos comenzaron, según indicó, a ofrecer alternativas con tasas más sensibles, persisten mayores dificultades con tarjetas de crédito y billeteras virtuales.
A esto se suma otra problemática denunciada por los usuarios: el hostigamiento durante los procesos de cobro.
Desde la Defensoría señalaron que algunas personas reciben llamados reiterados durante todo el día, incluso con contactos a sus lugares de trabajo y allegados. Según el organismo, estas prácticas pueden constituir conductas contrarias a las normas de defensa del consumidor.
Una morosidad que expone el deterioro de la capacidad de pago
El salto de 50 casos a más de 180 en apenas un año constituye uno de los principales indicadores de la magnitud que está adquiriendo el problema en la ciudad.
La situación muestra que cada vez más vecinos no logran sostener el cumplimiento de sus obligaciones financieras y terminan recurriendo a organismos de defensa del consumidor para intentar encontrar una salida.
Mientras crece el número de consultas, desde la Defensoría remarcan que existe voluntad de pago, pero reclaman condiciones de refinanciación que se adapten a la realidad económica de las familias y permitan evitar que una deuda termine transformándose en una obligación imposible de cancelar.
