Avanza la investigación para determinar las causas que provocaron el violento accidente que les costó la vida a cuatro riocuartenses el pasado 18 de julio en la ruta 30, frente a la planta de Epec. Una pericia clave determinó que el conductor del Mercedes Benz estaba alcoholizado.

El examen toxicológico fue realizado por la Policía Judicial en Córdoba y los resultados llegaron en las últimas horas al escritorio del fiscal de Instrucción de Cuarta Nominación, Daniel Miralles.

El funcionario judicial confirmó a Puntal que “la pericia biológica arrojó un elevado grado de intoxicación de alcohol en sangre”.

Según el examen realizado en el departamento de Química del Poder Judicial, Agustín Mántaras, de 32 años, tenía más de 2 gramos de alcohol por litro de sangre, superando los límites permitidos por la legislación provincial.

En los primeros minutos del domingo 18 de julio, Mántaras conducía un automóvil Mercedes Benz por ruta provincial 30 y en inmediaciones de la planta transformadora de Epec perdió el control del vehículo, dio múltiples tumbos para terminar dentro del predio, arrasando todo a su paso.

Mántaras estaba acompañado por otras tres personas de 34, 29 y 24 años, que producto del accidente perdieron la vida en forma instantánea.

Miralles indicó que a partir del resultado del examen toxicológico espera contar con el informe de Criminalística y solicitar la pericia accidentológica, que permitirá determinar la mecánica y la velocidad a la que pueda haber circulado el automóvil al momento del siniestro.

La presencia de otro automóvil fue descatada por los investigadores, aunque será una de las cuestiones que podría resolver la pericia que se solicitará a los expertos en accidentología vial.

El accidente de la ruta 30 ocurrido a la altura de la Villa Golf Club es uno de los tres accidentes más graves dentro del ejido urbano de Río Cuarto.

Para determinar la magnitud del violento accidente, el automóvil dio varios tumbos, voló unos 50 metros para quedar dentro del predio de la empresa de electricidad totalmente destruido. En su recorrido arrasó con el alambrado perimetral del lugar.

Dos de los ocupantes que iban en el asiento trasero salieron despedidos del interior del vehículo, uno quedó en las cercanías del auto, mientras que otro estaba a unos 15 metros cuando llegaron los policías y los bomberos al lugar.

El techo del Mercedes Benz también se desprendió y quedó a unos diez metros de donde quedó el automóvil, reducido a chatarra. El motor al desprenderse sobrepasó por los techos de una construcción del lugar.

El Ministerio Público Fiscal también analiza algunas cámaras que captaron el recorrido del auto

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