El volumen de ventas retrocedió durante agosto y septiembre, en el peor resultado bimestral del año, según NielsenIQ. Los kioscos y los comercios tradicionales estuvieron entre los canales más afectados, mientras que los supermercados independientes registraron una suba.
El consumo masivo volvió a mostrar señales de deterioro en Argentina. Durante agosto y septiembre de 2026, el volumen de ventas cayó un 5,8% interanual, en lo que constituye la contracción bimestral más pronunciada del año, de acuerdo con el informe Canasta de Consumo de la consultora NielsenIQ.
Con este resultado, el indicador acumulado de los primeros nueve meses pasó a terreno negativo, con una baja del 1,3%. Al mismo tiempo, el precio promedio ponderado de los productos aumentó un 27,5% interanual durante el bimestre, mientras que la facturación nominal creció un 19,6%.
La diferencia entre la evolución de los precios y la facturación refleja la presión que enfrenta el consumo: los hogares destinan más dinero a las compras, pero adquieren menos productos.
Las bebidas explicaron la mayor parte de la caída
Entre los rubros relevados, las bebidas registraron el retroceso más pronunciado, con una caída del 9,8% en volumen. La contracción fue especialmente marcada en las bebidas sin alcohol, cuyas ventas descendieron un 10,2%. Las alcohólicas, por su parte, retrocedieron un 8,7%.
Según el informe, las bebidas explicaron más del 60% de la caída total del consumo durante el período analizado.
También se registraron bajas en cuidado personal y limpieza, con un descenso del 4%, y en alimentos, cuyas ventas disminuyeron un 3,2%.
Dentro de los alimentos, los productos no básicos retrocedieron un 4,3%, mientras que los básicos cayeron un 3,5%. Las golosinas mostraron una mayor resistencia relativa, con una baja del 1%.
Kioscos y comercios tradicionales, entre los más afectados
El comportamiento del consumo presentó diferencias importantes según el canal de venta. Los supermercados independientes fueron la excepción y registraron un crecimiento del 2,7% en volumen durante agosto y septiembre, en comparación con el mismo bimestre de 2025.
En cambio, las cadenas de supermercados retrocedieron un 5,6%. La caída fue más pronunciada en los comercios tradicionales, con un 8%, y en los kioscos y minimercados, donde llegó al 9,1%.
El informe también señala que los comercios tradicionales concentran el 34% del volumen de consumo, mientras que las grandes cadenas de supermercados representan el 33% y los supermercados independientes, el 16%.
La evolución de estos canales muestra que la retracción no se distribuye de manera uniforme y que los pequeños comercios de cercanía atraviesan una situación particularmente difícil.
Menos compras y cambios en los hábitos
Los datos de NielsenIQ reflejan un cambio en la composición de las compras. Mientras algunas categorías vinculadas a necesidades cotidianas muestran una mayor resistencia, otros productos pierden participación en el presupuesto familiar.
En bebidas, entre las categorías más afectadas figuran los jugos isotónicos, las aguas saborizadas, los polvos para preparar jugos y las gaseosas. En limpieza y cuidado personal, se registraron bajas en productos como lavandinas, desinfectantes y pañales descartables.
En alimentos, las caídas alcanzaron a distintas categorías, entre ellas galletitas de cereales, postres y productos para preparar helados.
El panorama confirma las dificultades que atraviesa el consumo masivo: la suba de los precios convive con una reducción del volumen comprado y con un retroceso que afecta tanto a productos como a distintos formatos comerciales.
