EL VINO ARGENTINO EXPORTÓ MÁS LITROS, PERO PERDIÓ DÓLARES: CAEN LOS PRECIOS Y SE COMPLICAN LAS VENTAS
Las exportaciones vitivinícolas facturaron US$ 474,4 millones entre enero y septiembre, un 4,7% menos que en el mismo período de 2025. En el tercer trimestre, los embarques cayeron un 14,9% en volumen y un 16,4% en valor, en un escenario internacional de menor consumo y precios a la baja.
Las exportaciones de vino argentino atraviesan un escenario complejo. Aunque durante los primeros nueve meses de 2026 aumentó el volumen comercializado en el exterior, los ingresos en dólares disminuyeron, en un contexto marcado por la caída de los precios promedio, las dificultades logísticas y la retracción del consumo mundial.
Según los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) citados en un informe publicado por Sitio Andino, entre enero y septiembre se exportaron 148 millones de litros, un 3,2% más que en igual período de 2025. Sin embargo, la facturación retrocedió un 4,7%, hasta los US$ 474,4 millones.
La diferencia entre ambos indicadores refleja una de las principales dificultades del sector: vender más cantidad no necesariamente implica obtener mayores ingresos.
Un tercer trimestre con números negativos
Entre julio y septiembre, las exportaciones totalizaron 45,7 millones de litros, con una caída interanual del 14,9%. La facturación también retrocedió un 16,4%, hasta los US$ 155,7 millones.
Julio y agosto fueron los meses más complicados. Durante julio, el volumen exportado cayó un 39% y la facturación disminuyó un 43,8%, hasta los US$ 35,8 millones. En agosto, las bajas fueron del 31,8% en volumen y del 27,2% en valor.
Septiembre mostró una recuperación: los embarques alcanzaron los 23,1 millones de litros, por US$ 76,8 millones, con incrementos interanuales del 24,2% en volumen y del 21,1% en facturación.
Sin embargo, la mejora de ese mes no alcanzó para revertir el resultado negativo del trimestre.
El cierre del paso Cristo Redentor complicó la logística
Entre los factores que afectaron las operaciones se encuentra el cierre reiterado del paso internacional Cristo Redentor, una vía estratégica para el transporte de cargas hacia los puertos chilenos.
De acuerdo con el informe, el corredor permaneció cerrado durante 38 días dentro de un período de 60, lo que obligó a postergar embarques y, en algunos casos, a utilizar rutas alternativas más costosas.
Las interrupciones impactaron especialmente en los envíos de vino a granel, que dependen de operaciones de gran volumen y tienen menor margen para absorber aumentos en los costos de transporte.
No obstante, las dificultades logísticas se suman a otros problemas que enfrenta la industria, entre ellos la pérdida de competitividad y los cambios en los hábitos de consumo.
Menores precios y caída del consumo mundial
El precio promedio de exportación del vino argentino pasó de US$ 3,47 por litro a US$ 3,20, una reducción del 7,6% durante los primeros nueve meses del año.
La caída fue todavía mayor en los vinos a granel: el valor promedio descendió de US$ 0,98 a US$ 0,80 por litro, equivalente a una baja del 18,6%.
Al mismo tiempo, los envíos de vino a granel aumentaron un 24,5% en volumen, mientras que las exportaciones de vino fraccionado retrocedieron un 3,1%.
La evolución evidencia un cambio en la composición de las ventas externas, con una mayor participación de productos de menor valor unitario.
El escenario internacional tampoco ayuda. Según las cifras de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) citadas por Sitio Andino, durante 2025 el consumo mundial disminuyó un 2,7%, mientras que el comercio internacional cayó tanto en volumen como en valor.
Los vinos varietales también sintieron el retroceso
Los vinos varietales, entre ellos el Malbec, uno de los principales emblemas de la producción argentina en los mercados internacionales, también registraron dificultades.
Luego de un crecimiento del 6,5% en volumen durante el primer semestre, las exportaciones de este segmento retrocedieron un 17,9% en el tercer trimestre frente al mismo período de 2025.
Como consecuencia, el acumulado de enero a septiembre terminó con una caída del 2,5%.
En contraste, los vinos sin mención varietal registraron un incremento del 42,2% en volumen, impulsados principalmente por las ventas a granel.
Más litros no garantizan una mayor rentabilidad
La evolución de las exportaciones tiene consecuencias para toda la cadena vitivinícola, desde las bodegas y los establecimientos elaboradores hasta los productores de uva, transportistas y proveedores vinculados con la actividad.
Cuando disminuyen los precios internacionales y aumentan los costos operativos, la rentabilidad de las empresas queda bajo presión. Esa situación también puede repercutir sobre los valores que reciben los productores primarios por la materia prima.
El desafío para la vitivinicultura argentina no pasa solamente por recuperar los volúmenes de exportación, sino también por mejorar los precios, sostener los mercados y fortalecer la competitividad de sus productos.
Los datos de septiembre aportaron una señal positiva, pero el resultado del trimestre muestra que todavía persisten dificultades para transformar las ventas externas en mayores ingresos.
