El indicador registró una caída interanual del 9,8%, equivalente a cinco kilos menos por persona. La menor producción, el retroceso de la faena y el crecimiento de las exportaciones configuran un escenario de menor disponibilidad para el mercado interno. Además, el pollo ya superó a la carne vacuna en el consumo por habitante.
El consumo de carne vacuna en Argentina continúa en retroceso. De acuerdo con los últimos datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, el promedio de los últimos doce meses hasta septiembre de 2026 se ubicó en 45,81 kilos por habitante. Se trata del registro más bajo de los 33 meses que contempla la actual serie mensual oficial.
La cifra representa una disminución de cinco kilos por persona respecto del mismo período del año anterior, cuando el indicador alcanzaba los 50,81 kilos. En términos porcentuales, la caída interanual fue del 9,8%.
El dato también permite dimensionar el cambio en los hábitos de consumo: el promedio actual equivale a unos 880 gramos semanales por habitante, frente a casi un kilo por semana registrado un año atrás.
La medición corresponde al consumo aparente anualizado, calculado a partir de la disponibilidad de carne en el mercado interno. Por eso, no representa exactamente lo que cada persona consume en su hogar, sino una estimación basada en la producción, las exportaciones, las importaciones y la población.
Menos producción y más exportaciones
La caída del consumo interno se produce en un contexto de retracción de la actividad ganadera. Entre enero y septiembre de 2026, la faena alcanzó poco más de 9,17 millones de cabezas, un 10% menos que en igual período del año anterior.
En el mismo lapso, la producción de carne vacuna totalizó alrededor de 2,20 millones de toneladas, con una reducción interanual del 6,6%.
En sentido contrario, las exportaciones crecieron. Durante los primeros nueve meses del año se enviaron al exterior unas 675.192 toneladas de carne, un 7,7% más que en el mismo período de 2025.
Esta combinación tuvo consecuencias sobre la disponibilidad para el mercado argentino. Según los datos oficiales, el consumo aparente interno cayó un 10,8% en los primeros nueve meses del año, mientras que la proporción de la producción destinada a exportación pasó del 27% al 31%.
La menor oferta local es uno de los factores que ayudan a explicar la presión sobre los precios. A ese escenario se suma el encarecimiento relativo de la carne vacuna frente a otras alternativas de consumo.
El pollo ya supera a la carne vacuna
La modificación de los hábitos alimentarios también aparece reflejada en las estadísticas de consumo de otras proteínas.
Según el tablero de la Secretaría de Agricultura con datos a julio de 2026, el consumo de pollo llegó a 47,06 kilos por habitante, por encima de los 46,74 kilos correspondientes a la carne vacuna. El cerdo, por su parte, alcanzó los 20,13 kilos por persona.
La comparación muestra un cambio significativo en la composición del consumo: el pollo pasó a ocupar el primer lugar entre las carnes medidas por habitante, mientras que la vacuna perdió participación.
Sin embargo, el reemplazo no fue completo. La suma del consumo de carne vacuna, aviar y porcina también descendió: pasó de 116,28 kilos por habitante en el período comparable del año anterior a 113,94 kilos.
Una perspectiva histórica con una aclaración
La serie anual oficial permite observar la dimensión del retroceso a largo plazo. En 1956, el consumo de carne vacuna llegó a 100,8 kilos por habitante, el máximo señalado por la Secretaría para la serie que comienza en 1914. En 1990 se ubicaba en 78,23 kilos; en 2010, en 57,78; y en 2025, en 49,92 kilos.
Aunque el registro actual de 45,81 kilos se encuentra entre los valores más bajos, corresponde hacer una precisión: no es posible afirmar de manera concluyente que sea el mínimo absoluto de toda la historia estadística. La tabla mensual oficial disponible comprende 33 meses y las comparaciones históricas presentan diferencias metodológicas vinculadas, entre otros aspectos, con las estimaciones de población.
Lo que sí confirman los datos es una tendencia sostenida: desde julio de 2025, el promedio móvil de consumo por habitante acumula quince meses consecutivos de descensos.
La evolución de la producción, los precios, el poder adquisitivo y las exportaciones será determinante para establecer si la carne vacuna logra recuperar terreno en la mesa de los argentinos.
Fuentes consultadas
- Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación: informe Principales indicadores del sector bovino, septiembre de 2026. De allí surgen los 45,81 kilos por habitante, la evolución de la faena, la producción, las exportaciones y el consumo aparente.
- Secretaría de Agricultura: serie histórica de indicadores bovinos 1914-2025 y tablero de consumo per cápita de carnes, con datos a julio de 2026.
- CICCRA: Informe Económico Mensual N.º 307, agosto de 2026. Su estimación ubicó el consumo en 46 kilos por habitante.
- Con Interés: verificación y análisis de las estadísticas oficiales, publicado el 29 de octubre de 2026. Consultar el análisis y la metodología.
- La Nación: informe sobre faena, consumo y exportaciones, publicado el 14 de septiembre de 2026. Leer el informe.
