La situación del sector hotelero refleja las dificultades que atraviesa la actividad turística en uno de los principales destinos del país. La caída del movimiento de visitantes, el menor consumo, los costos operativos y la competencia de los alquileres temporarios aparecen entre los factores que explican el deterioro. También hay preocupación por el impacto sobre el empleo y el comercio.
Mar del Plata, uno de los destinos turísticos más tradicionales de la Argentina, atraviesa un escenario complejo para su actividad hotelera. De acuerdo con estimaciones difundidas por referentes del sector, en los últimos tres años cerraron 64 establecimientos, una situación que genera preocupación entre empresarios y trabajadores de la actividad, especialmente ante la proximidad de una nueva temporada de verano.
El número refleja la magnitud del problema, aunque es importante señalar que no surge de un registro oficial consolidado de establecimientos hoteleros cerrados. Se trata de una cifra atribuida a fuentes del sector, que advierten sobre el deterioro de la actividad y las dificultades para sostener los costos de funcionamiento.
Entre los factores mencionados aparecen la menor llegada de turistas, la caída del consumo, el aumento de los servicios, la presión impositiva y la competencia de los alquileres temporarios.
Menos turistas y una ocupación hotelera que no alcanza
Los indicadores de la última temporada permiten dimensionar el contexto. Durante el verano de 2026, Mar del Plata recibió 3.141.472 turistas, un 3,7% menos que en el período anterior.
La ocupación hotelera promedio fue del 50,7%, sobre una oferta de 46.564 plazas. Los números muestran las dificultades que enfrenta el sector para sostener niveles de actividad que permitan afrontar los costos de funcionamiento durante todo el año.
La preocupación también se extiende a los fines de semana largos. Según declaraciones de referentes del sector, los niveles de ocupación en esos períodos se ubicaron en torno al 40% y el 50%, con diferencias según los establecimientos y las categorías.
Por su parte, Jesús Osorno mencionó el cierre de alrededor de 50 hoteles privados. Esa estimación corresponde a su propio relevamiento y debe diferenciarse de la cifra de 64 establecimientos difundida por otros referentes del sector.
El impacto llega a la gastronomía y al comercio
La crisis no se limita a la hotelería. La actividad comercial también muestra señales de retracción.
Un relevamiento contabilizó 282 locales cerrados sobre un total de 2.413 establecimientos comerciales, lo que representa el 11,7% de los espacios relevados. En mayo, el indicador había sido del 7,8%.
En el sector gastronómico y turístico también se registraron dificultades. Desde UTHGRA se informó sobre alrededor de 40 hoteles, restaurantes y cafés afectados por cierres o anuncios de cierre, con más de 400 trabajadores involucrados.
La situación expone el efecto que tiene la menor actividad turística sobre una economía local que depende en buena medida del movimiento de visitantes, el consumo y los servicios vinculados al verano.
Los alquileres temporarios, otro factor de competencia
La expansión de los alquileres temporarios también forma parte del debate sobre el funcionamiento del mercado turístico marplatense.
Los datos de reservas para enero mostraban niveles diferentes según la zona: alrededor del 74% en el Centro y La Perla, mientras que en Güemes, Playa Grande y Punta Mogotes se ubicaban entre el 52% y el 54%.
La oferta de departamentos y viviendas de alquiler temporario representa una alternativa para los visitantes, pero también introduce una competencia para los establecimientos hoteleros, que deben sostener estructuras de costos, personal y servicios permanentes.
La preocupación por el empleo
Las consecuencias de la caída de la actividad también alcanzaron a los trabajadores. A los cierres de establecimientos y los puestos laborales afectados se sumó la incertidumbre vinculada a la situación del personal del IOSFA.
En ese caso, se había advertido sobre 177 puestos de trabajo amenazados, aunque posteriormente se informó sobre la continuidad de esa situación laboral hasta el 5 de febrero de 2027.
El escenario combina así problemas de rentabilidad, menor movimiento turístico y dificultades para sostener el empleo durante los meses de menor actividad.
La evolución de los próximos meses será determinante para conocer si la temporada de verano puede ofrecer un alivio o si las dificultades actuales se profundizan. Para Mar del Plata, la situación hotelera ya dejó de ser un problema exclusivo de los establecimientos: también compromete al comercio, la gastronomía y una parte importante de la economía local.
